SEUDONIMO:RAC
"LO QUE SE HACE ARRIBA… SE SIENTE ABAJO”
“La inteligencia humana no es segura, nuestras reflexiones pueden engañarnos” Sabiduría 9:14.
El titulo de este escrito, posiblemente lleve a muchas mentes a asociarlo con múltiples conceptos, teórico-prácticos, que pueden enmarcar esta idea.
Empezando desde “El reflejo condicionado”, conocido como la respuesta no innata a un estímulo dado que el individuo adquiere mediante aprendizaje.
Un perro puede aprender a salivar escuchando el sonido de un diapasón. Este experimento fue realizado por el fisiólogo ruso Iván Pávlov a comienzos del siglo XIX.
Con este sistema de reflejos, que más bien son reacciones, Pávlov intentó comprender la conducta animal y humana, partiendo de la teoría de que los mecanismos del reflejo condicionado son los mismos en animales y personas.
A si como el “Conductismo”, que después de numerosos estudios etológicos, caracterizo la organización social de algunas sociedades como los leones, la cual se basa en pequeños grupos formados por hembras, crías y machos jóvenes. En los mamíferos, el cuidado de las crías es un comportamiento muy extendido; en los leones, en especial, se confía a las madres y a otras hembras ligadas a éstas por vínculos de parentesco. Esto permite que las crías estén siempre protegidas por algún adulto y que las hembras puedan participar por turnos en las cacerías.
En un enjambre las obreras trabajan incesantemente en la colmena durante tres semanas, después de las cuales salen al exterior a buscar comida otras dos o tres semanas hasta que se agotan. Las obreras ni siquiera dejan descendencia. Este comportamiento ha sido interpretado como un ejemplo de altruismo dentro del mundo animal; que es un aspecto fascinante de algunas sociedades animales por la forma desinteresada que, al parecer, tienen de favorecer a otros de su misma especie.
Hace pocos años se decía que el hombre era una especie animal inteligente; característica suficientemente clara para diferenciarlo de otras especies y se asociaba la aparición de la inteligencia con el uso y fabricación de herramientas. A medida que aumentaron los conocimientos de la Zoología se vio que otras especies, no solo entre los mamíferos, también utilizaban herramientas y se matizaba la expresión anterior diciendo que era "la especie más inteligente", lo cual, bien pensado, no aclara nada. Y cuando en una discusión no se sabía añadir nada nuevo se terminaba diciendo que "en cualquier caso es una especie diferente", lo cual todavía aclara menos, porque por definición todas las especies son diferentes. Concepto adaptado por el autor previo analisis de los postulados de los Nobeles fundadores de la etología (el austriaco Konrad Lorenz, el holandés Nikolaas Tinbergen y el alemán Karl von Frisch )
El sentido de estas expresiones, en general, es que el hombre es especial, algo que nos resulta difícil definir, pero que siempre tiene connotaciones de "ser superior", "el mejor", "el fin último de la creación" etc. y a falta de una palabra adecuada se emplea la de inteligente y todos se quedan contentos.
Es a si como los Etólogos mencionados, asociando los comportamientos del hombre con los resultados de sus acciones, han llegado a dudar de la supremacía intelectual de este sobre otros organismos.
Generalizado hoy, el concepto de las Inteligencias múltiples (IM), difundido por el profesor Howard Gardner ; quien cree que es absolutamente falso hablar de una sola inteligencia y que hay como mínimo ocho que él justifica científicamente.
Me permite despues de este recorrido literario plantear un cuestionamiento lógico, si en una actividad donde se participa atendiendo a los conceptos de acción-reacción, con la concurrencia de cualquiera de las inteligencias hasta ahora estudiadas. Que de dicha actividad se dice en forma jocosa y con algo de morbo, que en la conducta sexual humana lo que se hace arriba, siempre se siente abajo.
¿Por que? si en esta actividad tan propia de los seres vivos, reconocemos la existencia de la CAUSA- EFECTO, ¡que hay que hacer para que entendamos los humanos, nos concienticemos y de pronto hasta nos contagiemos de esa conducta solidaria y/o altruista de otras sociedades de seres vivos, para reconocer que igualmente aplica la causa y el efecto con lo que hacemos arriba de las cuencas hidrograficas y lo que se siente aguas abajo de ellas!
Lo presenciamos en la gran cuenca del rio Cauca, los cuerpos de agua que escurren por las cordilleras que circundan el valle geográfico de este gran rio, arrastran el suelo y en muchas ocasiones la vegetación aledaña, -como se aprecia en las imágenes 1 y 2-, depositándolo en el cauce principal del rio, perdiendo capacidad hidráulica en su cauce principal y como por regla de la cadena, este a su vez le traslada la misma condición a su receptor, el rio Magdalena, desencadenándose progresivas inundaciones en predios, viviendas y vías, a lo largó y ancho de gran parte del país, por dónde se desplazan estos cuerpos de agua.
Lo registrado en las imágenes 3 y4, es una situación recurrente temporada, tras temporada de lluvias, dándose una conducta propia de la Causa y Efecto. La Causa la refleja una baja conciencia ambiental y una mala administración de los recursos naturales de quien corresponda. Y el efecto, la incertidumbre, perdida de recursos naturales, humanos, materiales y de esperanza de vida.
Démosle un vistazo al libro sagrado del Génesis en sus capítulos iniciales: “Y creo Dios al hombre, a su imagen. A imagen de Dios lo creó, varón y mujer lo creó. Dios lo bendijo, diciéndole –sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla… y lo puso en el Jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. ”
Entonces, abogando para que por respeto a la creación y a su Creador, nos contagiemos del altruismo de otros seres vivos conocidos, para así hacer vida y darle su verdadera profundidad al gran y único mandamiento que le da plenitud a la Ley de Dios (El mandamiento del Amor); comparto con ustedes este escrito.
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» San Marcos 12:30-31.
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